Bueno, hoy conversando con pancho sobre su año de mala suerte por así decirlo… por mi cabeza pasaron algunas imágenes de lo que alguna vez fue el peor año de mi vida. En su caso se puede definir lo que el sintió con una sola palabra, “decepción”, cosa que está muy justificada debido a las cosas por las cuales pasó. Tal vez fue su inocencia, o el hecho de que en verdad es una persona que se deja llevar por lo que siente sin importar más nada. Y como en todos los cuentos e historias al final de todo el drama y el relleno lo que importa es el desenlace. ¿Bueno?, ¿malo?, eso nunca lo sabremos.
Lo bueno es que al final de todo, él encontró en una joven muy agradable a mi parecer, Lo que él denomina de una manera muy dulce “el amor de su vida”.
La distancia para muchas personas destruye, en otras crea necesidad y para los que no temen, es sólo un pequeño obstáculo que pronto pasará. Lo que si se necesita en cualquiera de los casos es fuerza de voluntad.
Luego de leer lo que me contaba me puse a pensar en ese año, ¡ese año! en el cual sufrí en gran medida por tantas cosas que para mi mala suerte llegaron una tras otra. Ese año perdí a 2 personas muy importantes para mí.
La primera y más importante fue mi abuelo, esa persona que más que ser parte de la familia era parte de mí mismo. Una persona con un orgullo inquebrantable y hábil en tantas cosas. Cosas de las cuales probablemente no llegaré a hacer ni la mitad. Lo más irónico es que cuando una persona así está presente uno no le presta la atención que se merece, hasta que de un momento a otro “desaparece”, se hace humo. Lo único que queda de ella son trapos e imágenes de las cosas que una vez compartieron. Sólo me queda decir que fue genial el haberlo conocido. ¡Gracias por todo!
En lo que respecta a la segunda, el destino fue cruel y la alejó de mi lado. Es una de esas veces en que por casualidades de la vida alguien pasa por tu camino y te cambia la vida. Es algo que uno debe disfrutar y aprovechar lo más que se pueda, ya que uno nunca sabe si eso durará para siempre. Al igual que mi querido amigo pancho, el dilema fue geográfico, sólo que en mi caso las posibilidades de éxito estaban del lado contrario. En fin, sólo me queda decir que no me arrepiento de lo que hice alguna vez y en el fondo se que ese sentimiento es mutuo.
Gracias a todos los que invierten su tiempo en leer mis pensamientos pastrulos. Para terminar, lo haré con un encantador y poco práctico: XD.

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