lunes, 11 de noviembre de 2013

Matsuri...

Todos los años la AELU (asociación estadio la unión) realiza un evento conocido como matsuri. Este se realiza todos los años en noviembre y allí se reúne la gran mayoría de gente aficionada a la cultura japonesa de Lima, mi ciudad de origen.

Yo hacia ya dos años que no iba a este evento. cosa que es curiosa ya que desde que me entere que existía el centro comercial arenales (Punto de reunión de los fans del anime, jrock, ble ble ble...) allá por el 2004  no falte ni una sola vez. Y bueno por cosas del destino me aleje un tiempo de todo lo relacionado con el anime, Japón y sus derivados. En fin, solo cogí mi saco, una chalina y salí de mi casa.

El evento se realizo el sábado pasado (09/11/13). Y más allá de cualquier cosa fue una sensación extraña. Algo así como de "pertenencia" y a la vez no. Llegue casi a las dos y media de la tarde. El sol estaba salvaje, pero para variar no me importo. Al entrar me encontré con mis amigos, los mismos personajes de siempre. Fuimos a atacar los puestos de comida y a buscar unos cuantos metros cuadrados de sombra en lo que luego seria un lugar abarrotado de gente.

Para mi sorpresa el evento que hasta donde yo recordaba siempre era uno de los últimos, la presentación de las bandas, se realizo a las cuatro de la tarde. Para esto yo ya andaba tranquilo sentado en el pasto comiendo mi yakitori cuando de pronto mis oídos percibieron un sonido familiar. Era la canción de Mr. children llamada "Shirushi". Fue algo que no esperaba oír en un matsuri, pero fue genial, me hizo el día. 

Luego de concluida la presentación y de que yo haya comprado algunas chucherías interesantes de por ahí, me dispuse a retirarme a eso de las siete de la noche. Me hubiera encantado llegar a ver los fuegos artificiales (Hanabi), pero tenia otros planes y no los llegue a ver... Es una de las cosas que me hubiera gustado hacer ese día, tomar Sake mirando los fuegos artificiales, y romper una que otra promesa... 


jueves, 7 de noviembre de 2013

Un sueño...

¡Libertad!... Libertad fue ese regalo tan costoso de dar. Un pedido nocturno de aquella voz triste y lejana que me pedía espacio para poder volar... Quería soñar con otro mundo, con otra historia... Quería ser feliz... 

Miedo, dolor, llanto... Noches incontables de baladas interminables, y tantos otros despertares taciturnos adornados de trazos atezados. Ideas recurrentes que se veían reflejadas en mi pecho y en mis manos. Manos que no hacían más que plasmarte y darte vida a través de cuerdas y versos desgastados...

Tu dolor... Tu esencia... Tu sacrificio no podía ser ignorado. Hacía ya tiempo que había perdido el camino a tu sonrisa, y mi último presente fue algo que de por si tú misma habías logrado. Librarte de mis excusas, mis indecisiones, y de aquel inmenso pero temeroso amor que por caprichos del destino no te pude dar. Sombras nada más... 

Ironías de la vida... Eres vació y eres parte, eres inmortal e incomparable... Eres defectos y virtudes... Haces que crea en el amor... ¿Inmortal?... No lo sé... pero eso no evita que perdure en el tiempo y en mi corazón... 

No lo dije pero fue verdad... Había tanto que decir...