miércoles, 15 de febrero de 2012

Febrero catorce... ¿Un día cualquiera?...



La verdad es que este mes ha pasado volando. Tantas obligaciones, tantas salidas hicieron que olvidara por completo el "Día de los enamorados", "San Valentín", o como quieran llamarlo. El lunes diez minutos para la media noche recién caí en cuenta del día que se aproximaba. Espere a las doce y lo primero que hice fue felicitar de todo corazón a una de mis mejores amigas que casualmente celebra cada catorce un año más de vida. Dichosa sea su suerte... El celebrar su cumpleaños un día en el cual las personas de la ciudad y del país entero andan con una actitud diferente es algo que pocos pueden disfrutar. ¡Feliz cumpleaños una vez más!...

Yo no soy de celebrar "Días especiales", soy de las personas que piensas que si uno está con la persona que ama no importa si es lunes, martes o domingo. No importa si son las ocho de la mañana o las doce de la noche, cada segundo que se pasa en pareja es algo valioso e irreemplazable. Sé que muchos no piensan de esa manera, pero bueno eso queda en cada persona. Volviendo al tema... Debo decir que para mí era un martes normal, al menos eso pensaba... 

Al salir de clases cuando me disponía a regresar a casa, recibí una llamada de una amiga muy querida. Resulta que ella se encontraba cerca de donde yo estaba, nos reunimos y conversamos de "la vida" como siempre. De pronto y con mucho cuidado saca de su maleta un paquete con un moño, lo pone frente a mi rostro y me sonríe. Solo atine a recibirlo ya que ella suele ser una persona muy generosa y no era la primera vez que me daba un presente. 

Se notaba que el paquete estaba hecho a mano, era simple pero bonito. En ese momento sentí pena por no tener nada para darle, así que humildemente le entregue uno de los pines que por años he llevado en mi maleta. Ella es consciente de lo que estos significan para mí,  es por eso que creo que entendió lo agradecido que estaba.

Luego de esto para mi sorpresa se sincero conmigo y me dijo que me veía como algo más que un amigo... Yo la escuche atentamente hasta que termino. No sabía que responder, o mejor dicho, no sabía cómo decirle que yo la estimaba mucho, pero que no la podía ver más que como una amiga. Ordene mis ideas y fui sincero, por suerte después de tantas metidas de pata he aprendido que mi manera tan directa de decir las cosas no es la más apropiada cuando de temas del corazón se trata. Ella me escucho calmada y al terminar me dijo que entendía mis razones, y que no quería que esto afecte nuestra amistad. 

El hecho es que lo sucedido me hizo pensar en todas las personas allá fuera que un catorce de febrero, decidieron olvidar sus temores y se enfrentaron al destino. 

Espero que todos ustedes hayan podido hacer de este "día cualquiera", un día inolvidable.  

... Y tú amiga, de corazón... quiero que sepas que no te dejaría ir por nada en esta vida... 


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