miércoles, 28 de diciembre de 2011

Un día cualquiera...

¿Y esa melodía?... 

Ya veo... Eras tú y tu voz que no me deja dormir... Ya sé que acordamos que vendrías a las doce, pero sabes que me encanta dormir. Dame cinco minutos más... 

¿Que quieres que me levante ya?... ¡Naaah!, mejor ven y recuéstate a mi lado. Sácate las zapatillas,  esa casaca que siempre sueles usar, y déjame abrazarte para ver si de alguna manera podemos compartir el mismo sueño. 

Duerme, duerme... Verte dormida a mi lado es algo que no se puede comparar...  

Eso que dicen sobre el amar los defectos de la otra persona es algo muy cierto. Son cosas que marcan, cosas muy difíciles de olvidar… Contra todo pronóstico aprendí a querer incluso hasta tu manera de roncar.

Eres escandalosa, tienes un humor negro que pocos entienden, pero cuantas veces no me habrás hecho reír...

Ya casi es hora... Hora de seguir... tocar un par de canciones, ver alguna película que nos haga emocionar, y tomar unas cuantas copas de vino... 


No quiero despertar...



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